Desde una temprana edad, en nuestra sociedad se nos ofrece una visión de ciencia algo diferente a la realidad. Una ciencia en la que todos exclaman “¡Eureka!”, ganan premios Nobel y sus nombres y logros quedan resguardados en los anales de la historia. Sin embargo, estos son casos particulares, y una gran parte de las veces, los avances científicos son pequeños pasos, que generalmente reciben poco o ningún reconocimiento. Esta falta de renombre para una gran parte de la producción y búsqueda científica genera en muchas personas grandes dudas: sobre la utilidad y función de la investigación en ciencias, su importancia y la necesidad de llevarla a cabo.

     Estas dudas se presentan incluso en aquellos que toman decisiones, aquellos que deciden si financian o no determinados proyectos, o si se deben dar o no los permisos necesarios para que estos sean realizados. El criterio que utilizan para tomar estas decisiones muchas veces se basa en el concepto de que existe ciencia inútil. Esto no es un problema que tengamos los venezolanos en particular. Mundialmente existe una lucha de los científicos, en todas las áreas, contra esta visión de que existen líneas de investigación inútiles.

    Personalmente, creo que no existe tal cosa como la ciencia inútil. Existen investigaciones más robustas (con evidencia más sólida) que otras, pero en ningún momento se debe juzgar que su utilidad es nula basándose sólo en el área de investigación. En el video titulado “¿Por qué el conocimiento por el solo propósito de saber es suficiente para justificar la investigación científica?” (enlace al video original), la bióloga Sheila Patek nos narra parte de su lucha contra este concepto de ciencia inútil.

     En términos cotidianos, cada área del conocimiento es una edificación, desde una pequeña casa hasta un gran rascacielos. Cada investigación, por pequeña que sea, solidifica las bases, las paredes o las columnas de esa edificación. Y, en algunos momentos excepcionales, las condiciones están dadas como para agregar un nuevo piso, o generar conexiones entre los diferentes edificios. En el video, la bióloga Sheila Patek nos muestra que su curiosidad la llevó a investigar sobre los estomatópodos (camarón mantis), sus características biológicas y anatómicas. Muchos podrían considerar que esta investigación es una pérdida de tiempo y/o recursos en un animal tan pequeño, que vive en el océano y que no tiene una función aparente en el desarrollo de la sociedad humana. Sin embargo, esa investigación resultó tener aplicaciones posteriores en el desarrollo de nuevos materiales, que pueden servir para generar armaduras o protectores para deportistas, militares y cualquier otro trabajo que requiera equipo de protección.

     Actualmente, en Venezuela, se llevan a cabo investigaciones, tesis de pregrado y de postgrado, y proyectos variados, que generan conocimiento y/o nuevas tecnologías que pueden sentar las bases para solventar problemas de salud (contribuyendo a la generación de nuevos tratamientos o investigando curas para diversas enfermedades y problemas orgánicos), problemas ambientales (como la extinción de especies, manejo de recursos, conservación de ambientes marinos y terrestres), problemas alimentarios (a través del mejoramiento de cultivos, generación de nuevos insecticidas que no dañen a los seres humanos), entre tantas otras.

     Nunca tendremos certeza de cuándo estas investigaciones producirán un nuevo gran descubrimiento que nos ayudará a avanzar, como sociedad. Por esta razón, ninguna línea de investigación debe ser subestimada, catalogada como poco útil o dejada a un lado. Podríamos estar deteniendo o aminorando el paso hacia un mundo mejor.

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