A todos nos es familiar el cuento del zapatero y los duendes, de los hermanos Grimm. Al igual que en el cuento, en muchas ocasiones las universidades, laboratorios, museos, zoológicos, acuarios, y demás instituciones afines disponen de la ayuda de unos pequeños seres que, aunque no lo parezca, su labor embellece el trabajo de la institución como los duendes embellecieron el trabajo no terminado del zapatero. Nuestros héroes silentes son los voluntarios.

Un voluntario es una persona que entra a la institución y trabaja sin remuneración económica, con el fin de prestar ayuda a diversas tareas que sean requeridas, siempre y cuando cuente con las siguientes características: disposición, responsabilidad, una buena ética laboral y sentido de trabajo en equipo. A la vista de la institución, el voluntario es relativamente prescindible, ocupándose de las tareas arduas, tediosas, o que simplemente la persona a cargo del mismo no dispone actualmente del tiempo para realizarla. A los ojos del voluntario es una oportunidad de participar en algo más grande que sí mismo, y de obtener conocimiento, vital y necesario, para su desarrollo personal o profesional.

Pero incluso, en varias ocasiones las mismas instituciones tienen necesidad de nuevos duendes que poner bajo su comando. ¡Hay mas oportunidades de participar en este tipo de proyectos de las que crees!.

Las instituciones tienen programas de contratación a voluntarios para aquellas personas dispuestas a aportar su grano de arena. Con el tiempo, el voluntario ya deja de ser prescindible, pasando a ser parte oficial de la familia de su lugar de trabajo, y se espera contar con su apoyo y participación en tareas tanto simples como complejas. Quien sabe, un día estás organizando una colección de un museo, el otro día estás liberando tortugas en una playa, siendo testigo de un maravilloso evento que solo pocos tienen la dicha de presenciar.

Tuve en una oportunidad de asistir a una charla sobre la conservación del gavilán dominicano (Buteo ridgwayi), dictada en la UASD por la conservacionista Carolina Rodríguez Cordero. Allí, en la ronda de preguntas, señaló la importancia de los voluntarios en ese proyecto. Para darles un preámbulo de la situación, el gavilán dominicano es una de las especies de aves rapaces más amenazadas en el mundo, pues es endémica de la isla y quedan menos de 200 parejas. El seguimiento constante de los nidos es de vital importancia, y es una ardua labor, ya que se debe escalar hasta el nido constantemente. La mortalidad de los polluelos está altamente relacionada con la presencia de moscas del género Philornis, y estas deben ser controladas para evitar que el polluelo muera de una infestación. Con una numerosa cantidad de nidos por escalar, y siendo escalar una actividad tan demandante y que requiere dedicarle su debido tiempo, sería casi imposible hacerlo todo eficazmente si solo estuviera el investigador. Ahí es cuando los voluntarios entran en acción. Ellos pueden ser entrenados en esta labor mientras el investigador toma datos y/o realiza la actividad en conjunto con los voluntarios, maximizando la eficiencia y minimizando el tiempo requerido.

En mi caso en particular, me decidí empezar a trabajar de voluntario en el Acuario Nacional de República Dominicana. 3 días a la semana, programado para que no coincidiera con mis estudios universitarios. A veces era un esfuerzo, un esfuerzo que no necesariamente tenía el lujo de darme: tener que gastar en pasaje, prepararme mi almuerzo de antemano, agarrar sol y calor inclementes (en verano, la sensación térmica fácilmente puede pasar los 40°C) …¿pero quién puede decir que ha ayudado a extraerle sangre a cocodrilos? ¿O darle de comer a flamingos, iguanas, incluso darle cariños en la barriga a un manatí? El sacrificio vale cada minuto del esfuerzo que le dedicas. Además, ellos mas que nadie, te lo agradecerán.

Si aún no estás seguro de hacerlo, hazlo. Si ya sabes que quieres hacerlo, hazlo. Cada institución cerca de ti puede estar necesitando una mano amiga que los ayude, solo es cuestión de preguntar. ¡Y no te asustes! Los científicos, profesores y conservacionistas son seres humanos, tanto como tú: con una pasión que los impulsa a convertir el mundo en un lugar mejor. Las experiencias y el conocimiento no se olvidan, y con tu ayuda estás ayudando a crear conciencia. Tómate un tiempo de ser duende, para que cuando seas zapatero, sepas de primera mano lo importantes que son.

“La pregunta más urgente y persistente en la vida es: ¿Qué estas haciendo por los demás?”

-Marthin Luther King, Jr.

 

 

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