¿Para qué sirven los libros rojos?

     Muchas personas han escuchado en algún momento lo que son los Libros Rojos o Listas Rojas, pero para quienes no sepan (o para repasar): los Libros o Listas Rojas son básicamente catálogos de extinción, que contienen fichas sobre especies de animales, plantas, hongos, algas, o ecosistemas que están bajo amenaza de desaparecer para siempre, detallando información sobre su biología, situación de riesgo, amenazas, y medidas de conservación.

     Hasta allí podría sonar como cualquier ficha descriptiva; sin embargo, el detalle particular es que éstas incluyen el resultado final de la evaluación del riesgo o probabilidad de extinción. Estas evaluaciones siguen un estándar establecido por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), mediante la aplicación de un conjunto de criterios sistematizados para asignarle una categoría de riesgo de extinción a cada especie con base en su situación poblacional, cambios en la distribución, y amenazas. Es UICN precisamente el ente encargado de publicar la Lista Roja mundial.

     El Libro Rojo de la Fauna Venezolana (LRFV) se ha publicado desde 1995, y su cuarta (y más reciente) edición fue publicada en noviembre de 2015. El libro constituye la referencia más actualizada del estado de conservación de las especies animales de Venezuela, abarcando fichas para 288 especies en las categorías de amenaza (Vulnerable, En Peligro, y En Peligro Crítico), dos especies extintas y una extinta a nivel regional.

¿Qué implica la publicación de un libro de tal magnitud?

     Quizás también te hayas preguntado: ¿cómo se coordina la elaboración de casi trescientas fichas descriptivas, cada una de las cuales representa el trabajo en equipo de distintos autores (ya que son minoritarios los casos en los que una ficha ha sido elaborada por un solo autor), y un posterior análisis de riesgo de extinción? ¿Qué clase de actividades son necesarias una vez que se cuenta con las personas adecuadas?

     La respuesta a esas preguntas se resume en trabajo duro, coordinando un equipo multidisciplinario y multitudinario desde el inicio hasta el final del proceso, el cual puede abarcar más de un par de años de preparación y edición, y por supuesto alianzas estratégicas. Desde sus inicios éste ha sido un proyecto liderado por la Asociación Civil Provita, de la mano de diferentes aliados en cada una de las ediciones; no sólo nacionales como ha sido Fundación Empresas Polar, sino también internacionales como Shell, Conservación Internacional, UICN, y Wildlife Trust.

     Para la última publicación del LRFV, fueron tres los editores generales del libro, quienes trabajaron en conjunto con 19 editores asociados (para los grupos taxonómicos, y uno para las evaluaciones de riesgo de extinción), 157 autores de fichas, la correctora y editora de estilo, los ilustradores, y autores de los mapas; junto a la coordinación técnica compartida entre Fundación Empresas Polar y Provita. Si alguna vez han trabajado en equipo, saben lo difícil que puede ser coordinar actividades y llegar a acuerdos; ahora imagínense lo interesante que resulta la coordinación de más de 150 personas. Esto sirve de testamento de la magnitud de una publicación como ésta; pero es tan solo uno de los retos para sacar adelante un producto de alto nivel científico.

     Una iniciativa de este estilo comienza con el establecimiento de las alianzas estratégicas para hacerla posible, desde el punto de vista técnico y económico; luego, o a la par, inicia el trabajo de los editores generales, quienes se encargan de hacer los contactos con los especialistas, investigadores, académicos, entre otros que son quienes cuentan con los datos y el conocimiento preciso de las especies. Parte de esta coordinación es designar a uno o más de estos investigadores como editores por grupo taxonómico, quienes a su vez establecerán un contacto más directo entre los editores generales y los posibles autores.

     En cuanto al manejo de la información, una de las primeras actividades es realizar filtros, entre cuantitativos y cualitativos, dentro de los grandes listados de especies nacionales, para distinguir cuáles especies aparente o definitivamente no están amenazadas de extinción; o al menos, cuáles tienen la menor probabilidad de riesgo en el futuro cercano, tomando en cuenta que todas las especies tienen un riesgo de extinción inherente, por mínimo que sea. A estas especies se les asigna la categoría Preocupación Menor (LC), y luego se trabaja en detalle, y cuantitativamente, con las restantes. El segundo paso es brindarles el esquema de las fichas y la información disponible de ediciones previas de cada especie a los investigadores, de forma tal que ellos puedan actualizar el contenido con la información que ellos manejan a partir de sus investigaciones y trabajos, e incluso generar fichas nuevas para las especies para las que se considere necesario. A medida que se van culminando las fichas deben ir siendo entregadas a los editores de grupos, quienes deben revisarlas antes de enviárselas a los editores generales.

    Una vez que reciben las fichas de especies trabajadas tanto por los autores como por los editores de grupo, los editores generales las revisan y junto con el editor de evaluaciones de riesgo, realizan o ajustan el análisis de riesgo de extinción para cada caso, asignándole una categoría de UICN a cada especie. En este paso es posible que, contando con toda la información y haciendo un análisis objetivo, los editores le asignen categorías de no amenaza (como Casi Amenazado o Datos Insuficientes) a algunas de las especies, aunque igual se incluirían en la lista de especies evaluadas. Para la cuarta edición de nuestro LRFV, luego de este paso contamos con 919 especies evaluadas exhaustivamente de esta forma.

     En paralelo a esto, los editores generales hacen de mediadores entre los autores, y los elaboradores de las ilustraciones y los mapas, facilitándoles a estos últimos las fotografías y datos, para así contar al final del proceso con estas ilustrativas imágenes que acompañarán las fichas.

    Cuando inicia el proceso de corrección, comienza una delicada fase de realimentación entre todos los actores al ir revisando la información de cada ficha, los detalles de cada ilustración, y los aspectos técnicos de cada mapa; mientras que y a la par de todo esto, los editores generales junto a la coordinación técnica van haciendo todo lo relativo a la organización y estructuración del libro; abarcando, entre otras cosas, acuerdos de publicación, tiempos de entrega, aspectos legales, y revisiones y ediciones de estilo de todo el contenido. Para la cuarta edición del LRFV, se acordó desde los inicios del proyecto que la publicación sería en formato web, y todos los esfuerzos estuvieron orientados en esa dirección con la intención de evitar un inmenso gasto de papel, ahorrar costos de impresión, y además promover el uso de nuevas tecnologías.

     Cabe destacar que el libro no es solo un conjunto de fichas; una vez que los editores generales cuentan con la información más actualizada, realizan un análisis total para determinar cuál es el estado actual de la fauna venezolana, y responder preguntas como: ¿cuál es la proporción de especies amenazadas en nuestro país? ¿Cuáles cambios (para mejor y para peor) han ocurrido desde la edición previa? ¿Cómo estamos en comparación con las cifras de especies amenazadas de otros países? ¿Cuáles son las amenazas más graves que enfrenta la fauna venezolana? ¿Qué medidas de conservación podemos tomar para solventar los problemas? ¿Cuáles son las tendencias de riesgo de extinción de cada grupo de especies? Estos y otros puntos son desarrollados con el interés de determinar, proponer u orientar sobre las acciones futuras para conservar las especies; tomando en cuenta que una Lista Roja en sí no establece prioridades de acción en conservación, pero sí es una de las herramientas indispensables en la toma de decisiones de manejo y en el establecimiento de las prioridades.

¿Cómo ha sido la experiencia de participar en la elaboración de un Libro Rojo?

Habiendo participado en este complejo proceso para la publicación de nuestra última edición, he llegado a conocer de primera mano las dificultades de un proceso tan extenso; pero el esfuerzo titánico también ha servido como un enorme aprendizaje, y una lección de humildad. Ha sido el darme cuenta, incluso más que con cualquier otro trabajo de equipo multidisciplinario en que hubiera sido partícipe anteriormente, que cada persona es una esencial pieza de un enorme y complejo rompecabezas. Y que al final, todo el arduo trabajo vale la pena al poder apreciar un producto tan elegante como informativo, que además constituye nuestro grano de arena en la conservación de las especies de nuestro planeta.

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Parte del equipo de editores y autores presentes en la publicación de la cuarta edición del LRFV

Enlaces de interés:

Puedes leer la cuarta y más reciente edición del Libro Rojo acá:

http://animalesamenazados.provita.org.ve/

Y conocer más sobre la Asociación Civil Provita, en nuestra página web:

http://www.provita.org.ve/

O, si te interesa aprender sobre la Lista Roja mundial publicada por UICN, puedes hacerlo aquí:

http://www.iucnredlist.org/

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